domingo, 8 de enero de 2017

AMO DE TITERES


Los efectos nocivos de las religiones organizadas son muchos. Por ejemplo: muchos jóvenes adventistas del séptimo día ven limitadas sus posibilidades de realizar estudios universitarios porque se les enseña que es pecado asistir a clases en sábado; muchos jóvenes testigos de Jehová malgastan sus vidas trabajando en las "casas de Betel" para mantener el negocio editorial de la Watch Tower.

El Vaticano se opone al uso de anticonceptivos, ya que según él, los actos sexuales solo deben estar destinados a la reproducción; se opone a que los estados establezcan una legislación que permita las uniones de homosexuales en una interpretación medieval sobre el erotismo y el afecto, con lo cual el Vaticano favorece y alienta la discriminación de gays y lesbianas; Otro caso de discriminación está dado por los brahmanes, los líderes del hinduismo, los cuales favorecen la discriminación de miles de hindúes de las castas inferiores, al considerar que son impuros de nacimiento y que "su karma es malo".

Cientos de testigos de Jehová han dejado morir a familiares suyos por negarles una transfusión de sangre, mientras que otros grupos cristianos no consultan al médico porque creen que esto es desconfiar del poder de Dios; Los fundamentas islámicos dictan sentencias de muerte (fatwa) a quienes no piensan como ellos, además de negar los derechos más básicos a las mujeres; Los bautistas del sur de EEUU fueron uno de los grupos que defendieron el mantenimiento de la esclavitud argumentando que la Biblia sustentaba esta práctica por mandato y ejemplo (y no estaban equivocados); El antisemitismo fue sembrado muy bien en Europa gracias a los padres de la Iglesia Católica.

Muchas religiones organizadas se han opuesto a la investigación científica, lo cual es otro efecto indeseable del fundamentalismo. Cabe recordar la condena de la Iglesia Católica a Galileo Galilei, la oposición actual a la investigación con células madre, el rechazo de los mormones, testigos de Jehová, pentecostales, bautistas entre otros, a la biología evolutiva y la geología histórica. La época cuando la religión gobernó a Occidente recibió el nombre de la "Edad de las tinieblas".

El ateísmo no es otra fe, es una postura filosófica basada en la lógica y la razón. De hecho la fe es la aceptación de algo cuando no hay evidencias de ello o aún cuando las evidencias son contrarias a la creencia, tal como el nacimiento virginal de Jesús o el diluvio universal. Cuando el ateo considera que no puede aceptar que Jehová o Visnú sean entes reales no está haciendo un acto de fe tal como hacen los cristianos al aceptar el nacimiento virginal de Jesús, simplemente está ejerciendo su escepticismo al no aceptar nada como cierto hasta poseer pruebas suficientes. La postura del ateo no puede considerarse fe, de la misma manera que nadie clasificaría como fe o creencia religiosa la idea de que Papá Noel no existe. El agnosticismo tampoco puede considerarse como un tipo de fe.

No hay pruebas de la existencia de un alma. Las cualidades propias de los humanos, que muchos religiosos adjudican al alma, tales como la autoconciencia, la razón, la introspección, el sentido del pasado y el presente, y un sentido moral se explican como resultado de nuestro complejo y evolucionado cerebro, el cual tiene una fabulosa conexión entre sus neuronas. Lo que somos, lo que pensamos, creemos, odiamos y amamos, está en nuestro cerebro. Cuando el Papa Juan Pablo II aceptó la teoría de la evolución de Darwin, repuso que a pesar de nuestro origen primate, Dios había colocado un alma a los humanos. Sin embargo, a los ateos esta idea se nos antoja pintoresca ¿Cuándo dio Dios el alma a los humanos?, ¿Cuándo éramos Homo ergaster, u Homo rhodesiensis? ¿Nació un niño prehistórico con alma mientras sus padres carecían de ella o envió Dios el alma en un porcentaje mayor generación tras generación? La idea de un alma inmortal no es más que un invento de los humanos para creer que con la muerte no nos llega el final.

Cuando morimos, no todas nuestras células han muerto aún (excepto si se da una explosión nuclear). Al verse privadas de oxígeno las células empiezan a realizar respiración anaeróbica lo cual genera ácido láctico. Al acumularse este ácido favorece que las proteínas musculares, la actina y la miosina se fusionen formando un gel responsable de la rigidez de los cadáveres. Al poco tiempo (según el lugar de la muerte) llegan las moscas y escarabajos para depositar sus huevos. Los ácaros también se unen al festín. El nitrógeno de nuestro cuerpo, que hace parte de nuestras proteínas y ácidos nucleicos queda disponible para que continúe el ciclo del nitrógeno gracias a la acción de las bacterias. Esto es lo que creemos los ateos.

Por otra parte, muchos organismos presentan estructuras que lejos de estar perfectamente diseñadas, revelan que fueron producto de la evolución biológica, el cual es un proceso "ciego". Tomemos por ejemplo la mandíbula humana. Para el tamaño de nuestra mandíbula tenemos demasiados dientes, de modo que no hay espacio cuando salen los terceros molares (las muelas del juicio), esto lleva como resultado, en muchos casos, a un desplazamiento de los otros dientes. ¿Culpamos a Dios por este diseño tan poco óptimo? Un ingeniero humano podría haber diseñado una mejor mandíbula. La razón por lo que esto es así, es porque durante la evolución humana el tamaño del cerebro se incrementó y la remodelación del cráneo para adaptarse a un cerebro más grande supuso la reducción de la mandíbula. La naturaleza está llena de "estructuras chapuceras" que dejan de lado la opción de un diseño inteligente.

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