jueves, 16 de febrero de 2017

BUSCANDO UN PROPOSITO


¿Tiene el universo un propósito? Tremenda pregunta, de supuesto gran calado filosófico. El sentido, el fin, la meta, el propósito. Los filósofos y pensadores especulativos acostumbran a plantearse preguntas de este tipo, y suelen también señalar que tales cuestiones marcan un ámbito inalcanzable para la ciencia y la investigación empírica del mundo natural. Por su parte, los físicos, o la mayoría, suelen eludir la cuestión. Argumentan que la pregunta no “tiene sentido” (justamente!) desde una óptica científica, o prefieren dejar la cuestión en manos de los profesionales del sentido.

Desde un punto de vista rigurosamente materialista y fisicalista, podríamos argumentar que las preguntas existenciales y de gravedad filosófica tienen significado solo para las peculiares criaturas que somos (homo sapiens, según nos clasifican los zoólogos), y ello porque hay un rasgo de nuestro cerebro que así lo determina.

El proceso evolutivo y sus mecanismos nos ha otorgado dicho rasgo (la búsqueda de sentido o propósito) por razones de eficacia y supervivencia, pero qué razones son esas es algo que no hemos conseguido establecer, o no del todo. Es fácil imaginar porqué la evolución nos ha dotado, por ejemplo, en un contexto de supervivencia, de manos capaces de sujetar con firmeza y precisión. Agarramos armas y herramientas con asombrosa destreza, lo cual fue devastador en su dia para los otros animales: nuestra alimentación pasó de las bayas a los bistecs. Pero ¿ qué pasa con cosas como el sentido artístico y sus ensoñaciones, rasgos radicalmente humanos, y que no logramos entender que propósito pueden tener cara a la eficacia de la transmisión de los genes egoístas?


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